sábado, 4 de junio de 2016

Big O: un homenaje a los clásicos



Una mezcla interesante de temas con un estilo propio de occidente. 

Roger Smith trabaja como negociador en Paradigm City: la única ciudad que pudo reconstruirse después de un cataclismo que arrasó a la humanidad hace cuarenta años; el incidente no solo acabo con la mayor parte del planeta, también borro la memoria de todo ser humano o robot que pudiera haber sobrevivido. En esta ciudad las “memorias” de antes de la catástrofe cuentan su valor en oro, y como es de esperar, el trabajo de Roger es muy valorado. En caso de que las negociaciones se compliquen, Roger puede contar con Big O: un mecha colosal, producto de tecnología olvidada.


El guion corrió a cargo de Chiaki J. Konaka, mejor conocido por ser el guionista principal de Serial Experiments Lain. Amante de la literatura occidental, Chiaki llena la serie de referencias a películas y programas de televisión clásicos de occidente y a autores como H.P Lovecraft o Isaac Asimov. También demuestra influencias oriundas de su país: el género mecha y leves pinceladas de Osamu Tezuka en su estilo. 
 
La narrativa tiene tintes de contenerse; pero llega a abusar en exceso del narrador. El monologo interior de Roger es demasiado obvio y redundante, tiene un afán por citar y recitar contexto así mismo: hace que se pierda inmersión por lo artificial que se oye. En la primera temporada se pasa por alto porque los capítulos tenían una estructura episódica (lo sucedido en el capítulo era asilado de los demás) y servía como una introducción; mientras que en la segunda, la mayoría de los episodios ya tienen una narración corrida. Haciendo notar más este defecto.


Big O habla sobre el miedo y el caos que puede atraer lo desconocido y en última instancia la percepción que tenemos de la realidad. Sin embargo, este último (junto con sus batallas entre mechas) está metido a calzador y las interpretaciones pueden ser ambiguas. Aunque tampoco es terrible dejar que el espectador llene algunas de las lagunas. Dar más de una interpretación, en esta ocasión, me parce viable. 

Es evidente de donde viene la influencia de muchos de sus personajes; no obstante, se nota su esfuerzo por darles un carácter propio de sus alter egos americanos. No son tan complejos y oscuros como lo son los personajes de la serie de Batman, mas cumplen su papel y son carismáticos. Son una mezcla de tropos, interesante y amena a su manera. 

Al igual que sus personajes, el dibujo bebe mucho de la serie de la Warner Bros. Resaltan los fondos y sus detalles. Además de una variedad de colores que giran bajo un tono opaco, común en el cine Noir y al que también se hace homenaje. 


La mayor parte de la banda sonora se compone de Jazz (a veces con toques electrónicos) y Sinfónicas que acompañan peleas y momentos tensos. Una banda sonora maleable, contenida y dulce pero también puede ser explosiva, imponente e incluso coqueta. También se pueden encontrar cameos de otros temas clásico de películas y series. 

Big O resalta por lo curioso que es. Creado para un público occidental pero sin perder esa naturaleza de anime. Carismático es una buena definición: con mucho de otras cosas, pero atrayente a su manera

lunes, 2 de mayo de 2016

Batman v Superman: Dawn of Justice: para ver y olvidar



Esta reseña será en base en su valor cinematográfico, no tomare en cuenta los comics en que pudiera estar basado y con la advertencia de que quien hace esta reseña no tiene al género de los superhéroes en su santa devoción. En ese caso mejor les recomiendo un artículo del Blog del Maldad que habla de la película bajo esta perspectiva [Link aquí].

Están advertidos.


Siguiendo con los acontecimientos del hombre de acero, Batman v Superman cuestiona la moralidad de un dios, su repercusión social, el miedo ante un ser invencible pero humano y como Batman y este ser tendrán que dejar sus diferencias y encontrar un modo de coexistir para alcanzar un bien mayor… es broma: se la pasan mirándose feo mientras un adolescente infantil los manipula hasta llegar a el fanser… digo clímax. 

Toda la película es una petulante invitación al nuevo universo cinematográfico que quiere hacer DC. Pero falla al negarse a dar un mínimo de madurez a sus personajes, desarrollo, eventos y podría seguir; no puedo encontrar la seriedad que quiere transmitir.

Ejemplo: El frasco con el dulce de durazno de la tía mato la única secuencia decente en la película, los guionistas tenían que seguirle el juego a ese villano de mierda. Y hablando de él, Lex Luthor es lo peor. Hasta la propia película le da el avión muchas veces porque escucharlo es estresante. Parece un intento fallido de guasón de Ledger para pubertos que no puede hablar sin ser redundante y dar pena ajena.


El guion es una porquería, los diálogos son estúpidos y se dedican a decir lo obvio; podrían cambiarlos por la voz de trompeta que tienen los adultos en el dibujo animado de Charlie Brown y los harían más amenos y complejos.

No puedo negarlo, la acción es divertida; pero se disfruta casi hasta el final y es una película de dos horas y media, llega un momento donde casi oyes a la película rogando por que acaben con su existencia.  

Y las actuaciones mixtas: unas están bien; otras son un chiste. Tanta mierda que le aventaron a Ben Affleck para que al final su actuación sea de lo poco rescatable en esta película. Creo que es uno de los mejores "Bruce Wayne" que ha tenido alguna película de Batman; lástima que estuvo bajo el nombre del que de verdad tuvo que haber preocupado a la audiencia desde un principio: Zack Snyder. Si Warner Bros quiere seguir con este proyecto necesitan  descasarse de él, este tipo solo crea basura cinematográfica.

Esta película no sabe lo que es ni hacia dónde va, tiene sus delirios de seriedad pero no está dispuesta a despegarse del fanservice; por lo menos Marvel sabe usarlo y acepta lo que es. Esta tan mal dirigida que es hilarante, con eso puedo resumir la película: es un mal chiste.


miércoles, 27 de abril de 2016

The Machine: una sobre dosis de clichés



Parece que tuviera flojera… flojera de ser una película de ciencia ficción.
 

En un futuro azotado por una nueva guerra fría. El científico Vincent McCarthy decide reclutar a Ava, una joven eminencia en la creación de Inteligencia Artificial, en el Ministerio de Defensa de Reino Unido. En su visita a las instalaciones, Ava muestra oposición a los ideales bélicos de la institución, aspecto que molesta al Director General del Ministerio. Vincent persuade a Ava explicando que planea usar su tecnología para ayudar a su hija con síndrome de Rett, con esta propuesta ella acepta el puesto. Para su desgracia, investigando en las instalaciones, descubre abusos a soldados heridos, motivo suficiente para que el director mande a un agente a eliminarla. Con Ava muerta, Vincent usa el cerebro de ella para la creación de “la Maquina” un androide autónomo y suerte de súper soldado.

En un principio da la impresión de poder llegar a ser una película interesante: la prueba de Turing y los colores para dar una percepción de seriedad; pero no tardan en volverse las situaciones y personajes en clichés. Los personajes se pueden catalogar como el científico incomprendido, la activista social, el jefe malo, el robot con sentimientos y podría perdonarlo sí por lo menos los desarrollaran, pero el único que va del punto A al punto B es la máquina; y desde el principio ya lo ves venir. 


Es el clásico: “la rebelión de las maquinas”, aunque en este caso son transhumanos (única novedad que da a la formula). No hay mucha sustancia en los diálogos ni en las acciones, solo conversaciones vacías. Pareciera que los personajes esperan que la película continúe para que los barran a la siguiente escena. 

Por lo menos los efectos especiales son decentes y son los protagonistas de las mejores escenas; muchas de estas metidas a calzador. Si vas a ver esta película es solo por esto.

Una película sin gracia e impacto, si no estás acostumbrado a este género te parecerá pasable. Hay otras películas con esta misma premisa que lo hacen mejor y  The Machine no vale el tiempo que inviertes en él.