viernes, 22 de julio de 2016

Imágenes para Ver-Te: una exhibición del racismo en México (y algo más)




“Cara de Indio, chacha, prófugo del metate, Oaxaco”: palabras tan cotidianas son las que dan introducción a esta exposición en el Museo de la Ciudad de México. “Imágenes para ver-te” tiene como propósito la concientización del racismo a los sectores indígenas: una incómoda revisión de la historia del racismo en nuestro país y el mundo.

Con la conquista, Europa exporto sus estándares raciales al nuevo mundo. A los nativos se les tacho de razas salvajes y estúpidas cuya única utilidad seria servir a la clase que cumpliera con los estándares europeos. La exhibición muestra cómo se clasificaban a las diferentes etnias en todo el mundo; como si de ganado se tratara.

Sorprende que el gobierno haya financiado este tipo de exposición, por ser el mejor ejemplo de segregación y discriminación. Además, la exhibición ataca, de manera sutil, a “héroes” históricos que hablaron y planearon purgar a México de sus “vergonzosas” raíces prehispánicas.

“Imágenes para ver-te” manifiesta que la crueldad no ha menguado, se ha expandido de forma sutil en los medios y en lo cotidianamente aceptable: los viejos estándares no han cambiado, el linchamiento sigue.




Como una recomendación adicional, el museo también expone: Cholombianos. Basado en el libro de la diseñadora Amanda Walkins, donde presenta la subcultura cholombiana: derivada de la subcultura chola con elementos de la cumbia colombiana.

Investigando esta exposición he encontrado comentarios de aversión y discriminación, tanto a la exhibición como a los medios que han querido difundirla: pueden decir que eso no es cultura ni subcultura, que son un montón de nacos con mal gusto; pero la exposición nos ofrece un panorama más abierto: una cultura urbana con sus costumbres, sentimientos de pertenencias a sus barrios e incluso lo complejo que puede ser su apariencia y vestimenta (aunque no a todos nos guste).

Un excelente complemento, recalcando el mensaje de respeto y tolerancia.





“Imágenes para ver-te: una exhibición del racismo en México” estará hasta el 25 de Septiembre y ”Cholombianos” hasta el 28 de Agosto. 

Martes a Domingo de 10 a 18 hrs.
Acceso general al museo: $29.00
Estudiantes, maestros o INAPAM: $14.50
Miércoles entrada libre.


miércoles, 6 de julio de 2016

El Universo Estético de Ernesto García Cabral



El museo del Estanquillo presentara hasta el 31 de agosto la exposición: El Universo Estético de Ernesto García Cabral.


Ernesto García Cabral, también conocido como el “Chango Cabral”, es reconocido como uno de los grandes maestros de la caricatura mexicana del siglo XX. Promovió, tanto en México como en el resto del continente, del Art Deco junto con otras vanguardias europeas que trajo de su corta estancia en parís. Su obra se publicó en los periódicos y revistas más influyentes de su tiempo; abarcando la era de oro del cine mexicano, donde su arte se puede encontrar en los poster de las películas de Tin Tan o Jorge Negrete.

Retrato el México posrevolucionario y la idiosincrasia mexicana. En sus caricaturas se rompen clase, raza y credo; desnuda al mexicano producto de valores, tradiciones y costumbres: esencias más presentes y longevas que cualquier símbolo nacional presente. 

La muestra cuenta con una amplia variedad de retratos de figuras populares de su época, es simpático el estilo que puso Cabral a los retratos: su opinión de cada persona queda muy clara en cada uno de ellos. La exposición consta de 200 piezas. La mayoría procedentes de publicaciones como el Excélsior, Novedades, Revista de Revistas” (publicación donde Ernesto Cabral empezó a introducir el Art Deco en el país), Multicolor (donde destaco por su caricatura antimaderista durante la revolución) por mencionar algunos. 


Puede que sea una exposición algo escuálida, pero el saber del trabajo y vida de Ernesto Cabral lo vale. 

La exposición está abierta a todo público, miércoles a lunes de 10 a 18 hrs.




sábado, 4 de junio de 2016

Big O: un homenaje a los clásicos



Una mezcla interesante de temas con un estilo propio de occidente. 

Roger Smith trabaja como negociador en Paradigm City: la única ciudad que pudo reconstruirse después de un cataclismo que arrasó a la humanidad hace cuarenta años; el incidente no solo acabo con la mayor parte del planeta, también borro la memoria de todo ser humano o robot que pudiera haber sobrevivido. En esta ciudad las “memorias” de antes de la catástrofe cuentan su valor en oro, y como es de esperar, el trabajo de Roger es muy valorado. En caso de que las negociaciones se compliquen, Roger puede contar con Big O: un mecha colosal, producto de tecnología olvidada.


El guion corrió a cargo de Chiaki J. Konaka, mejor conocido por ser el guionista principal de Serial Experiments Lain. Amante de la literatura occidental, Chiaki llena la serie de referencias a películas y programas de televisión clásicos de occidente y a autores como H.P Lovecraft o Isaac Asimov. También demuestra influencias oriundas de su país: el género mecha y leves pinceladas de Osamu Tezuka en su estilo. 
 
La narrativa tiene tintes de contenerse; pero llega a abusar en exceso del narrador. El monologo interior de Roger es demasiado obvio y redundante, tiene un afán por citar y recitar contexto así mismo: hace que se pierda inmersión por lo artificial que se oye. En la primera temporada se pasa por alto porque los capítulos tenían una estructura episódica (lo sucedido en el capítulo era asilado de los demás) y servía como una introducción; mientras que en la segunda, la mayoría de los episodios ya tienen una narración corrida. Haciendo notar más este defecto.


Big O habla sobre el miedo y el caos que puede atraer lo desconocido y en última instancia la percepción que tenemos de la realidad. Sin embargo, este último (junto con sus batallas entre mechas) está metido a calzador y las interpretaciones pueden ser ambiguas. Aunque tampoco es terrible dejar que el espectador llene algunas de las lagunas. Dar más de una interpretación, en esta ocasión, me parce viable. 

Es evidente de donde viene la influencia de muchos de sus personajes; no obstante, se nota su esfuerzo por darles un carácter propio de sus alter egos americanos. No son tan complejos y oscuros como lo son los personajes de la serie de Batman, mas cumplen su papel y son carismáticos. Son una mezcla de tropos, interesante y amena a su manera. 

Al igual que sus personajes, el dibujo bebe mucho de la serie de la Warner Bros. Resaltan los fondos y sus detalles. Además de una variedad de colores que giran bajo un tono opaco, común en el cine Noir y al que también se hace homenaje. 


La mayor parte de la banda sonora se compone de Jazz (a veces con toques electrónicos) y Sinfónicas que acompañan peleas y momentos tensos. Una banda sonora maleable, contenida y dulce pero también puede ser explosiva, imponente e incluso coqueta. También se pueden encontrar cameos de otros temas clásico de películas y series. 

Big O resalta por lo curioso que es. Creado para un público occidental pero sin perder esa naturaleza de anime. Carismático es una buena definición: con mucho de otras cosas, pero atrayente a su manera